Montevideo, 22 de setiembre de 2010
Muy queridos Jóvenes de JMV:
“La paz del Señor nos acompañe siempre”
“la vida de nuestra vida y el único anhelo de nuestros corazones”
(SVP VI 515)
Celebrar los 350º de la Pascua de
San Vicente de Paúl y Santa Luisa de Marillac es para mi una ocasión para elevar una Acción de Gracias al Señor, por haberme llamado a realizar mi vocación en el carisma vicentino. Agradecer también al Señor por toda la Familia Vicentina y de manera especial por Uds. (JMV), con quienes comparto más de cerca la fe y el seguimiento a Cristo. Por eso, en esta oportunidad tan especial les invito a que meditemos juntos esta sencilla y hermosa frase de San Vicente:
“(Jesucristo es) la vida de nuestra vida y el único anhelo de nuestros corazones”.
Me llena de alegría cuando escucho a los jóvenes de JMV que la Asociación es para ellos “su otro hogar”, “el lugar donde han encontrado verdaderos amigos”, “el espacio para crecer y madurar como personas”, pero de manera muy especial me alegro cuando les escucho decir: “Es el lugar donde me encontré con Cristo”. Porque este encuentro con Cristo es el único medio que posibilita el verdadero encuentro con los hermanos. Por eso, en esta fiesta les invito a preguntarnos: ¿Es Jesucristo la vida de nuestra vida? ¿Somos concientes que si estamos en JMV es porque Él nos ha llamado?
En la vida anhelamos muchas cosas, y la vida a menudo se convierte en sueños anhelados. Es hermoso soñar y anhelar, pero para que esto no sea puro romanticismo, sino realidad que da sentido y transcendencia a nuestro soñar es necesario sostener nuestra vida en alguien que colme nuestro anhelo, Jesucristo. Preguntémonos: ¿Es Jesucristo el único anhelo de nuestros corazones?
Deseo que esta fiesta vicentina sea un tiempo para agradecer y renovar nuestro SI al Señor. Acerquémonos a recibir el sacramento de la Reconciliación, a experimentar la grandeza del perdón, para que al recibir a Jesús Eucaristía todos los seguidores del carisma de Vicente de Paúl y Luisa de Marillac podamos sentir la verdadera comunión desde Aquél que es “la vida de nuestra vida y el único anhelo de nuestros corazones”.
P. Hugo Ricardo Sosa, CM
Subdirector JMV – APU
